Declaración de la Renta

Como cada año, el próximo día 1 de mayo, se inicia el periodo de presentación de las Declaraciones de IRPF y Patrimonio, que finalizará el día 30 de junio.

Recordamos que, con carácter general, están obligadas a presentar la Declaración de la Renta las personas físicas que durante el año 2007 tuvieron su residencia habitual en el estado español, con excepción de las que percibieron exclusivamente uno o más de los siguientes tipos de rentas:

1.- Rendimientos íntegros del trabajo no superiores a 22.000 euros anuales, si proceden de un solo pagador, o de 10.000 euros anuales si proceden de más de un pagador, siempre que la suma de las cantidades percibidas del segundo y restantes pagadores no superen la cantidad de 1.500 euros anuales.

2.- Rendimientos íntegros de capital mobiliario y ganancias patrimoniales sometidas a retención o ingresos a cuenta, no superiores en su conjunto a 1.600 euros anuales.

3.- Rentas inmobiliarias imputadas procedentes de la titularidad de inmuebles, rendimientos de letras del tesoro y subvenciones para la adquisición de viviendas de protección oficial o de precio tasado, no superiores a 1.000 euros anuales.

En relación a la Declaración de Patrimonio, que graba el patrimonio neto de los que sean titulares las personas físicas a 31 de diciembre, están obligadas a presentar declaración del impuesto por obligación personal, aquellas personas que superen alguno de los dos límites siguientes:

1.- Cuando su base imponible, determinada de acuerdo con las normas de valoración establecidas por la Ley 19/1991 de 6 de junio, de Impuesto sobre el Patrimonio, supere los 108.200 euros en el caso de Catalunya (cabe considerar que la vivienda habitual está exempta hasta un importe máximo de 150.253,03 euros). Para las personas con un grado de incapacidad superior al 65%, el mínimo exempto se eleva a 216.400 euros.

2.- Cuando, sin cumplirse la condición anterior, el valor de sus bienes y derechos sea superior a 601.012,10 euros.

Destaquemos que el año 2007 se ha producido una reforma fiscal, que constituye un cambio en el modelo de imposición y que aporta novedades, entre otras, a la reducción para obtención de rendimientos de trabajo, tramos de la tarifa, mínimo personal y familiar, cobro de dividendos, productos de ahorro, planes de pensiones y planes de ahorro sistemático, rendimientos del capital inmobiliario, deducción por inversión en vivienda habitual, etc…