Como podemos Reclamar una Deuda

A menudo, en las relaciones comerciales, surgen problemas de retraso en el pago de las facturas, ya sea por servicios prestados o por materiales entregados, convirtiéndose muchas veces este retraso en definitivo y, por tanto, en un incumplimiento de las obligaciones. Pues bien, si nos encontramos en un supuesto así, lo más recomendable es requerir al deudor del pago a través de algún medio con el que podamos dejar constancia de forma cierta del requerimiento efectuado, utilizando normalmente un burofax, ya que permite certificar el contedido con carácter probatorio.

Una vez realizado el requerimiento, y de haber dejado un tiempo prudencial al deudor para que cumpla con sus obligaciones, y si persiste en el incumplimiento tendremos que ejercer las acciones civiles que correspondan. Esta reclamación se puede realizar mediante un proceso judicial llamado monitorio, dirigido especialmente a reclamar deudas dinerarias, vencidas y exigibles, siempre y cuando esta deuda no supere los 30.000 euros. Tal y como está establecido este proceso en la Ley de Enjuiciamiento Civil, tendría que resolverse de una forma mucho más ágil que otros procedimientos, aunque desgraciadamente, en la práctica no siempre es así.

En los casos en que, o bien por la cuantía de la deuda, o por la naturaleza de la misma no podemos acudir al proceso monitorio, tendremos que ejercer las acciones civiles ordinarias previstas en la ley procesal, que comportaran la realización de todo un procedimiento civil con la celebración de juicio y con la necesidad de intervenir obligatoriamente con abogado y procurador.